Conociendo a Japón: EL ENCUENTRO CON OCCIDENTE

Los viajes al interior del país habían permitido tanto la circulación de la artesanía como la de las obras de arte, contribuyendo a la vitalidad ya la renovación de las distintas culturas del archipiélago. La llegada de los “barcos negros” americanos del almirante Perry, en 1853, no fue sinónimo de invasión por los occidentales.

La apertura de los puertos permitió a los japoneses acceder al mundo moderno, el de las técnicas que cambian la vida: tren, tranvía, máquina de vapor y, sobre todo, máquina de coser, que provocó el abandono del quimono en la vida cotidiana por la moda de los vestidos “cosidos” estilo occidental. Pero la mayor revolución fue, sin duda, la llegada de los primeros periódicos y de las caricaturas que dieron al traste con los tabúes en el campo de la información y de la representación de los personajes oficiales: la risa y el humor pudieron ejercerse sin censura (“terreno fértil” en el que además germinarían las primeras semillas del fenómeno Manga).

La fotografía, sobre todo, operó una transformación fundamental: el principio de lo “instantáneo” colmaba la ancestral obsesión de plasmar una parcela del “mundo efímero y movedizo”; con el cine, se afirmaría como el verdadero arte japonés contemporáneo.

Los primeros fotógrafos europeos tuvieron muy pronto discípulos japoneses. Los temas solían retomar los de las estampas, dando a conocer así a Japón en la realidad del momento.

Próxima Entrega:
JAPÓN, NUEVO SIGLO…EL SIGLO XX

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